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domingo, 22 de septiembre de 2013

Sabor a ti




Porque este extraño macarra al que le gustan los boleros no sabe ya decirte con palabras todo lo que te echa de menos y que, por fuerza, lleva ya sabor a ti. De mi vida doy lo bueno; soy tan pobre, qué otra cosa puedo dar. Piénsame siempre, mi vida, que yo te pienso y te tengo presente a cada instante. TE AMO CON TODA MI ALMA.

martes, 9 de abril de 2013

Si morir (del poemario "Algo sagrado")




Si ahora me dejases, si volvieras
el rostro en despecho hacia otro futuro
del que yo no participo, voluble
como pluma erigida en torbellino,
sin mirarme, sin pronunciar mi nombre
que se hace identidad en tu boca,
trazaría altos ecos funerales
en la abrasión de todos mis poemas.


Si te apartases de mí, de mi ruina,
si decidieras no acompañarme
en esta pobreza y este desespero,
fugada de mi abrazo y mi erección,
devastando la página tan pura
en que te escribo o haciéndola pedazos,
regresaría al hábito de muertes
que me hizo absurdo en cada despedida.


Volvería a mi soledad de antes,
a cubrir los días con un bostezo
de irrefragable fatalidad,
azul en desvarío las semanas
transmigrando hacia el cielo de tu ausencia.
No habría ya denuedo, objetivo
a alcanzar por mis alas de madera;
tu desavío sería avería
llamando mi latido a la ruptura.


Si ahora me dejases, si tus ojos
ya me mirasen de otra manera,
si tu estela borrase el horizonte
y no se me permitiera ya el paso
a los cerros que en tu pecho fulguran,
fulguran en tu pecho y mi memoria,
sobre un mirador que tú bautizaste
con la olorosa especia de tu nombre.


Por eso permanece, sobrevíveme,
conduce mis rarezas a los éxitos
de una vida puesta a secar sus lágrimas
en el tibio asilo de tu regazo.
No te vayas, mi niña, no te vayas,
no rompas ese mapa de mi cuerpo,
no seas cláusula y sí anexo
que establece una regla de lealtad
cuando suspira mi hogar en tu boca.


lunes, 25 de marzo de 2013

Poema XXV de "Cien sonetos de amor", de Pablo Neruda




Antes de amarte, amor, nada era mío:
vacilé por las calles y las cosas:
nada contaba ni tenía nombre:
el mundo era del aire que esperaba.


Yo conocí salones cenicientos,
túneles habitados por la luna,
hangares crueles que se despedían,
preguntas que insistían en la arena.


Todo estaba vacío, muerto y mudo,
caído, abandonado y decaído,
todo era inalienablemente ajeno,


todo era de los otros y de nadie,
hasta que tu belleza y tu pobreza
llenaron el otoño de regalos.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Canciones que me perseguirán: "No me compares", de Alejandro Sanz



Que nos separen, que lo intenten; que nos separen si es que pueden... Nada más que decir. No creo que haya personas en este mundo que entiendan esta canción como la entendemos nosotros. Que nos desclaven. Te amo con todas mis fuerzas.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Poemas que no te leí (18): "Ven, siempre ven", de Vicente Aleixandre




No te acerques. Tu frente, tu ardiente frente, tu encendida frente,
las huellas de unos besos,
ese resplandor que aún de día se siente si te acercas,
ese resplandor contagioso que me queda en las manos,
ese río luminoso en que hundo mis brazos,
en el que casi no me atrevo a beber, por temor después a ya una dura vida de lucero.


No quiero que vivas en mí como vive la luz,
con ese ya aislamiento de estrella que se une con su luz,
a quien el amor se niega a través del espacio
duro y azul que separa y no une,
donde cada lucero inaccesible
es una soledad que, gemebunda, envía su tristeza.


La soledad destella en el mundo sin amor.
La vida es una vívida corteza,
una rugosa piel inmóvil
donde el hombre no puede encontrar su descanso,
por más que aplique su sueño contra un astro apagado.


Pero tú no te acerques. Tu frente destellante, carbón
encendido que me arrebata a la propia conciencia,
duelo fulgúreo en que de pronto siento la tentación de morir,
de quemarme los labios con tu roce indeleble,
de sentir mi carne deshacerse contra tu diamante abrasador.


No te acerques, porque tu beso se prolonga como el choque imposible de las estrellas,
como el espacio que súbitamente se incendia,
éter propagador donde la destrucción de los mundos
es un único corazón que totalmente se abrasa.


Ven, ven, ven como el carbón extinto oscuro que encierra una muerte;
ven como la noche ciega que me acerca su rostro;
ven como los dos labios marcados por el rojo,
por esa línea larga que funde los metales.


Ven, ven, amor mío; ven, hermética frente, redondez casi rodante
que luces como una órbita que va a morir en mis brazos;
ven como dos ojos o dos profundas soledades,
dos imperiosas llamadas de una hondura que no conozco.


¡Ven, ven muerte, amor; ven pronto, te destruyo;
ven, que quiero matar o amar o morir o darte todo;
ven, que ruedas como liviana piedra,
confundida como una luna que me pide mis rayos!


(Gracias por el libro, por permanecer a mi lado cuando todo se desmorona, cuando ya siento las lenguas de fuego lamerme los pies mientras me maniatan a un poste. TE AMO.)