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martes, 12 de junio de 2012

Al Este (del poemario "Algo sagrado")




Me viese tantas veces esta carretera
soñarte compañera de viaje, a mi diestra,
cuando no existías aún
del modo edénico en que ahora existes para mí,
cuando yo todavía era desgreñado
y joven y fúnebre
                             y no sabía acallar
la impertinencia a compendio de mi deseo
para así aprender a escuchar el silencio azul y expectante
de tu futuro advenimiento.
                                          (Tú eras
niña clara entonces, espiga no desempeñada
aún a la inclemencia de una vida
que ya iba imponiéndote su aversión;
no me cuesta ahora imaginarte entre tus libros,
aplicada, delgada como el rayo, constante,
mientras yo, déspota y pubescente, flaco
así tal voluntad de hoja de ruta sin mapa,
a mano alzada cumplía despedidas
y echaba las tardes sin nada que hacer en las cunetas.)


Suenan canciones en el coche
que ya promulgan el recuerdo que aún no tengo de ti.
Madrid queda ya lejos
y tú en su laberinto, hilo de Ariadna,
pensándome quizás como yo te pienso en la carrera
a tierra baldía de tu ausencia
que hace más desierta la Autovía del Este
y su paisaje.


                         (Cómo es que estás,
si no estás, sentada a mi lado,
tomando fotografías, encendiendo un cigarrillo
que vendrás a ponerme en los labios para que no aparte
la mirada de la vía.)


Quiero, cuando levante mi huida,
que me acompañes:
                                 seas tú
punto de fuga y luna eléctrica
indeleble en el parabrisas, corredor
de helechos salvajes custodiando los arcenes,
incendio del horizonte, conciencia y compañera
allí donde la noche es blanda y dócil
si a sus márgenes hace surgir la vejez acusada
de los pueblos dormidos
y las ciudades son sólo de paso
en un nudo de autopistas.

2 comentarios:

  1. Es maravilloso, cariño. Ese nunca me lo habías leído, y aunque estos días lo he atisbado traviesa sobre tu escritorio, no podía imginarlo tan bonito, tan preciso, fiel reflejo de ese viaje en que nos separamos por vez primera sin habernos juntado aún, y contradictoriamente, nos acercamos más que nunca. Lo mejor de todo es ser ya, ahora, y siempre, tu compañera en cada viaje que emprendas. Te amo.

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  2. Leyéndolo ahora, publicado, doy cuenta de los muchos errores que tiene y de que no me gusta la estructura. A medida que vaya puliéndolos, iré también haciendo las modificaciones pertinentes en sus versiones del blog. Celebro que te guste, nena. Te amo.

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