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martes, 25 de septiembre de 2012

Breves desiderables: II. Tu boca: provisión




La acecho con mis dedos, la repaso
como a huella dactilar pintándola,
porque oficie de artesano que desbasta
el gesto duro que suele darse en ella,
boca voraz, estuario de mis besos,
recinto en que ofrecerte
mi lengua subsidiaria,
oquedad de la fruta umbría que vive
nutrida de tu aliento y su relente,
pico letal del labio superior
tal boca de azor desmayado en la caza
del aire, ese hálito a prodigio
y producción de tus depredaciones,
denticulares así como la marca
que, con hambre atrasada, sobre mi cuello
rubricaste.


Escancia ese rescoldo
de tu saliva ahora en mi boca,
prodúcela con gozo desde la tuya
y déjala caer en mi garganta,
que yo sabré beberla
como licor divino,
como mistela de muerte tan pródiga
envidiada por todos.


Necesito que me des el reducto
de tu sed, de tu hambre,
tornarme paladar en esa entrada
al sentido, y allí entonces nutrirme
del alimento tibio de tus labios,
posar en ellos, voraces, los míos,
y de ese beso, al fin, aprovisionarnos.

2 comentarios:

  1. Es una auténtica maravilla. Tantas cosas escondidas dentro de una boca, tantos atices, tanta vida. Yo amo la tuya, y te amo a ti. GRACIAS AMOR.

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    1. Y yo la tuya, y ya sabes que soy adicto a ella. Que nunca me falten tus besos, tiernos o fieros. TE AMO.

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