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miércoles, 17 de octubre de 2012

Poemas que no te leí (18): "Ven, siempre ven", de Vicente Aleixandre




No te acerques. Tu frente, tu ardiente frente, tu encendida frente,
las huellas de unos besos,
ese resplandor que aún de día se siente si te acercas,
ese resplandor contagioso que me queda en las manos,
ese río luminoso en que hundo mis brazos,
en el que casi no me atrevo a beber, por temor después a ya una dura vida de lucero.


No quiero que vivas en mí como vive la luz,
con ese ya aislamiento de estrella que se une con su luz,
a quien el amor se niega a través del espacio
duro y azul que separa y no une,
donde cada lucero inaccesible
es una soledad que, gemebunda, envía su tristeza.


La soledad destella en el mundo sin amor.
La vida es una vívida corteza,
una rugosa piel inmóvil
donde el hombre no puede encontrar su descanso,
por más que aplique su sueño contra un astro apagado.


Pero tú no te acerques. Tu frente destellante, carbón
encendido que me arrebata a la propia conciencia,
duelo fulgúreo en que de pronto siento la tentación de morir,
de quemarme los labios con tu roce indeleble,
de sentir mi carne deshacerse contra tu diamante abrasador.


No te acerques, porque tu beso se prolonga como el choque imposible de las estrellas,
como el espacio que súbitamente se incendia,
éter propagador donde la destrucción de los mundos
es un único corazón que totalmente se abrasa.


Ven, ven, ven como el carbón extinto oscuro que encierra una muerte;
ven como la noche ciega que me acerca su rostro;
ven como los dos labios marcados por el rojo,
por esa línea larga que funde los metales.


Ven, ven, amor mío; ven, hermética frente, redondez casi rodante
que luces como una órbita que va a morir en mis brazos;
ven como dos ojos o dos profundas soledades,
dos imperiosas llamadas de una hondura que no conozco.


¡Ven, ven muerte, amor; ven pronto, te destruyo;
ven, que quiero matar o amar o morir o darte todo;
ven, que ruedas como liviana piedra,
confundida como una luna que me pide mis rayos!


(Gracias por el libro, por permanecer a mi lado cuando todo se desmorona, cuando ya siento las lenguas de fuego lamerme los pies mientras me maniatan a un poste. TE AMO.)

miércoles, 3 de octubre de 2012

Breves desiderables: III. Tu frente: cima





Allí está, la cima, alta cumbre
donde ocurre tu sagaz pensamiento,
pared de muselina
y parapeto tras del cual tus dudas,
a las mías idénticas,
se excluyen de abismarse
y fijar su ojo abierto en el insomnio.


Yo sé que, en tanta noche por delante,
he de retirarte un mechón de pelo
y exonerar la fiebre con mis manos,
posarlas en tu frente
buscando suavizar los fuegos fatuos
surgidos del desvelo,
buscando, con mi beso protector,
adelgazarla como a una restinga
que lame el mar antiguo
con su son de grava y cantos rodados.