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martes, 9 de abril de 2013

Si morir (del poemario "Algo sagrado")




Si ahora me dejases, si volvieras
el rostro en despecho hacia otro futuro
del que yo no participo, voluble
como pluma erigida en torbellino,
sin mirarme, sin pronunciar mi nombre
que se hace identidad en tu boca,
trazaría altos ecos funerales
en la abrasión de todos mis poemas.


Si te apartases de mí, de mi ruina,
si decidieras no acompañarme
en esta pobreza y este desespero,
fugada de mi abrazo y mi erección,
devastando la página tan pura
en que te escribo o haciéndola pedazos,
regresaría al hábito de muertes
que me hizo absurdo en cada despedida.


Volvería a mi soledad de antes,
a cubrir los días con un bostezo
de irrefragable fatalidad,
azul en desvarío las semanas
transmigrando hacia el cielo de tu ausencia.
No habría ya denuedo, objetivo
a alcanzar por mis alas de madera;
tu desavío sería avería
llamando mi latido a la ruptura.


Si ahora me dejases, si tus ojos
ya me mirasen de otra manera,
si tu estela borrase el horizonte
y no se me permitiera ya el paso
a los cerros que en tu pecho fulguran,
fulguran en tu pecho y mi memoria,
sobre un mirador que tú bautizaste
con la olorosa especia de tu nombre.


Por eso permanece, sobrevíveme,
conduce mis rarezas a los éxitos
de una vida puesta a secar sus lágrimas
en el tibio asilo de tu regazo.
No te vayas, mi niña, no te vayas,
no rompas ese mapa de mi cuerpo,
no seas cláusula y sí anexo
que establece una regla de lealtad
cuando suspira mi hogar en tu boca.